martes, 14 de junio de 2016

Grau, al frente del Huáscar, fue imbatible hasta Angamos

 

Hundió La Esmeralda, rompió bloqueo de Iquique y en un gesto de nobleza rescató a náufragos chilenos

Al producirse el 05 de abril de 1879 la declaratoria de guerra de Chile al Perú, los buques de la escuadra peruana se hallaban en mantenimiento con las calderas y cañones en tierra. Por orden del presidente Mariano Ignacio Prado este proceso fue acelerado para que la flota, cuyas mejores naves eran el Monitor “Huáscar”, al mando de Miguel Grau y la Fragata “Independencia”, bajo la jefatura de Juan Guillermo More, se haga a la mar para responder al primer ataque chileno, consistente en el primer bloqueo del puerto de Iquique.
A partir de esta fecha y por espacio de seis meses, hasta el holocausto del combate de Angamos (08 octubre de 1979), en que el “Huascar” fue emboscado y cañoneado por seis buques de guerra chilenos y Grau fue despedazado por una bomba enemiga, la escuadra peruana fue imbatible.

Combate de Chipana

El 12 de abril, a cinco millas al oeste de la punta de Chipana se encontraron cara a cara con la corbeta chilena Magallanes y sin pensarlo dos veces, tratándose de que no era una nave blindada, las naves peruanas se lanzaron a cazarla. Pero, sorpresa de sorpresa, el comandante de la nave chilena Juan José Latorre, optó por rehusarse a combatir y fugar. La Pilcomayo acortó la distancia de persecución y cuando tuvo a la Magallanes en la mira de fuego, la cañoneó impactándole uno de sus costados.
Las naves peruanas decidieron acercarse más aún para rematarla, pero en esos precisos momentos, los tubos de las calderas de la Unión empezaron a gotear sobre los fogones y el comandante García y García resolvió suspender la caza. Este episodio es conocido como el Combate de Chipana y fue la primera ruptura del bloqueo.
En venganza, el jefe de la escuadra chilena ordenó bombardear los puertos guaneros de Pabellón de Pica (15 de abril), Huanillos (16 de abril), donde solo había trabajadores, Mollendo (17 de abril), encargo asumido por Cochrane y Magallanes y Pisagua (18 de abril.). Los invasores suspendieron este primer bloqueo para concentrar sus fuerzas en la Antofagasta ocupada.
El 10 de julio a las tres de la madrugada, el Huáscar con Grau plenamente al mando de la escuadra peruana, resolvió desafiar un segundo bloqueo de Iquique. Mientras navegaba en medio de la bruma, el centinela anunció “buque por proa”, se trataba del transporte artillado chileno Matías Cousiño. El buque trata de huir y Grau le ordena: “Capitán, ríndase y siga mis aguas”, y como siguiera huyendo, el Huáscar lo cañoneó. Las balas-bolas lo atravesaron su casco de una banda a otra.

El Matías Cousiño

Su comandante, Augusto Castelton respondió: “Señor, estamos rendidos”. Y mientras el buque se iba a pique, apareció la chilena Magallanes, y el Huáscar sin pérdida de tiempo la embistió hasta tres veces con su espolón y solo en la tercera lo tocó por la popa. Solo se requerían unos minutos para volver a espolonearlo y hundirlo, pero en ese momento aparecieron en el horizonte el blindado Cochrane seguido de la Chacabuco y la Abtao, lo que obligó a Grau a suspender la contienda y desaparecer. El Huáscar solo tuvo un herido en la cubierta. La acción se consideró como la segunda ruptura del bloque chileno a Iquique.

Vencedor en Iquique

La máxima proeza tendría lugar el 21 de mayo de 1879 cuando el Huáscar, acompañado de la Independencia, decidieron incursionar en el litoral de Iquique bloqueado por los chilenos donde sorprendieron a la Esmeralda y a la Covadonga, las que por no ser blindadas eran presas apetecibles. Grau resolvió hacerse cargo de la Esmeralda y encargó a More, comandante de la Independencia a atacar a la otra.
Mientras la Esmeralda decidió presentar combate al Huáscar, la Covadonga, al mando del capitán Carlos Condell emprendió la fuga perseguida por la Independencia.
Huáscar tomó la decisión de no usar los cañones contra la Esmeralda porque hubiera significado poner en riesgo la vida de la población y optó por espolonearlo tres veces y en esta última la hundió. Su comandante Arturo Prat murió en el último espolonazo.

Cobardía de Condell

Mientras, Grau escribía un gesto de nobleza e hidalguía, la Independencia, al perseguir a la Covadonga, encalló sorpresivamente en Punta Gruesa, a 10 millas al sur de Iquique. Condell, al darse cuenta del desenlace, dio la media vuelta y se acercó a la nave encallada, no para ayudarla sino para ametrallar cobardemente a los náufragos peruanos.
La racha de victorias del Grau y el “Huáscar· movió a los invasores chilenos a preparar una celada, que finalmente se produjo el 08 de octubre de 1879 en Angamos. Grau su cubrió de gloria, pasó a la inmortalidad. 


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